El primer registro es el que cuesta. No por la aplicación en sí, sino porque hasta que no tienes las parcelas, los productos y las personas dados de alta, cada campo te pide algo que todavía no existe. Con esa base montada, un tratamiento se anota en menos de dos minutos.
Esta guía va en ese orden: primero lo que hay que preparar, después el registro campo a campo y, al final, la rutina para que no se te acumule.
Por qué el registro de tratamientos ya no admite papel
El Real Decreto 1054/2022, de 27 de diciembre, puso en marcha el SIEX, el Registro autonómico de explotaciones agrícolas (REA) y el Cuaderno digital de explotación agrícola (CUE). El Real Decreto 34/2025, de 21 de enero (BOE núm. 19, de 22 de enero de 2025), lo modificó.
Desde el 1 de enero de 2026, el registro de los tratamientos fitosanitarios tiene que llevarse en digital para los operadores agrarios. En papel se admitió hasta el 31 de diciembre de 2025. La cumplimentación del CUE completo por medios electrónicos es otra cosa: resulta voluntaria salvo que lo imponga una disposición normativa sectorial. Si estás empezando, empieza por los tratamientos.
El canal por el que ese registro llega a la administración depende de tu comunidad autónoma, porque el registro de explotaciones es competencia autonómica. Confírmalo en tu consejería o en tu oficina comarcal antes de elegir herramienta: es la pregunta que más tiempo ahorra y la que casi nadie hace a tiempo.
Antes del primer registro: media hora de preparación
Las parcelas
Da de alta cada recinto con su referencia SIGPAC. El nombre de casa lo puedes añadir como alias, para que quien esté en el campo lo reconozca, pero la identificación oficial es la referencia. Asigna a cada recinto el cultivo de la campaña.
El almacén
Coge las etiquetas o las facturas de compra y mete los productos que tienes: nombre comercial tal cual aparece en la etiqueta y número de registro. Anota también las existencias reales a día de hoy. Ese saldo inicial es lo que te va a permitir detectar meses después que falta un tratamiento por anotar, porque el producto habrá bajado sin que haya línea que lo explique.
Equipos y personas
Da de alta los equipos de aplicación y las personas que tratan. Cuesta cinco minutos y a partir de ahí los eliges de una lista en cada registro, en lugar de teclearlos.
El primer tratamiento, campo a campo
Paso 1. Abre el registro en la parcela
No esperes a llegar a casa. Crea el registro cuando termines de aplicar, con lo que tengas a mano. Completarlo por la tarde es fácil; reconstruirlo el domingo, no.
Paso 2. Recinto, cultivo y fecha
Selecciona el recinto de la lista que preparaste. El cultivo debería venir ya asociado. Pon la fecha real de la aplicación, no la del día en que estás escribiendo, que es un fallo habitual cuando se registra con retraso.
Paso 3. El producto, de la lista
Elige el producto del almacén. Si lo escribes a mano, tarde o temprano tendrás el mismo producto repetido con tres grafías y ningún consumo cuadrará. Solo se teclea para dar de alta uno nuevo, y en ese caso se copia de la etiqueta.
Paso 4. Dosis y volumen de caldo
Anota la dosis en la unidad que marca la etiqueta y añade los litros totales de caldo preparado. Con esos dos datos y la superficie, cualquiera puede rehacer la cuenta más adelante. Las medidas caseras no valen aquí.
Paso 5. Superficie realmente tratada
Las hectáreas que has tratado, no las que tiene el recinto. Si has aplicado por rodales, en una parte de la parcela o solo en el perímetro, ponlo en el registro. Es el dato que da coherencia a todo lo demás.
Paso 6. El motivo
Escribe la plaga o la enfermedad concreta y una línea con lo que observaste: nivel de ataque, capturas en trampas, aviso recibido. Aquí es donde la mayoría de los cuadernos se quedan cortos, y es la parte que más se agradece cuando hay que justificar una decisión o repetir la estrategia el año que viene.
Paso 7. Quién aplicó y con qué equipo
Selecciona a la persona y el equipo. En explotaciones de una sola persona parece redundante y no lo es: cuando entra alguien de refuerzo en plena campaña, ese campo ya está creado y no hay que improvisar.
Paso 8. Plazo de seguridad y fecha de recolección
Mira el plazo de seguridad en la etiqueta del producto y conviértelo en una fecha concreta: la primera en la que puedes recolectar esa parcela. Déjala escrita dentro del propio tratamiento. Si el sistema calcula la fecha o te avisa, mejor, pero compruébalo la primera vez en lugar de darlo por hecho.
Paso 9. Observaciones y guardar
Usa las observaciones para lo que no cabe en ningún campo: condiciones de viento o temperatura, una avería a mitad de pasada, un cambio de última hora. Después guarda y comprueba que la línea aparece en el listado. Un registro que se queda en la pantalla sin guardar es el fallo más tonto y más frecuente del primer día.
La revisión de treinta segundos
Antes de cerrar, hazte cuatro preguntas sobre la línea que acabas de crear:
- ¿El recinto es el que traté, o he seleccionado el de al lado en la lista?
- ¿La superficie es la tratada o la del recinto entero?
- ¿La dosis lleva unidad y hay un volumen de caldo?
- ¿Hay una fecha de recolección anotada?
Con esas cuatro se corrige la mayor parte de lo que después aparece en una revisión.
Qué apuntar en cada tratamiento
| Dato | De dónde sale | Error típico |
|---|---|---|
| Recinto y cultivo | Lista de parcelas dada de alta | Usar el nombre de casa en vez de la referencia |
| Fecha de aplicación | El día real del tratamiento | Poner la fecha en que se escribe el registro |
| Producto | Almacén, con nombre y número de registro de la etiqueta | Teclearlo a mano y duplicarlo |
| Dosis y caldo | Etiqueta del producto y cuba preparada | Medidas caseras, sin unidad |
| Superficie tratada | Hectáreas efectivamente aplicadas | Anotar la superficie del recinto completo |
| Motivo | Lo observado en campo | Poner «preventivo» y nada más |
| Aplicador y equipo | Listas dadas de alta | Dejarlo en blanco «porque siempre soy yo» |
| Fecha mínima de recolección | Plazo de seguridad de la etiqueta | No traducirlo a fecha |
Si en la parcela no hay cobertura
Pasa a menudo y tiene solución. Comprueba antes de la campaña que tu aplicación permite registrar sin conexión y que sincroniza al volver a tener red. Haz la prueba en casa con el modo avión activado: creas un registro, lo guardas, vuelves a conectar y miras que sigue ahí.
Si tu sistema no lo permite, el apaño es una foto de la etiqueta y una nota de voz en el momento, y el volcado esa misma tarde. Lo que no funciona es fiarlo a la memoria.
Qué hacer con lo que ya tienes en papel
No intentes meter tres campañas de golpe. Empieza por la campaña en curso, que es la que tienes fresca y la que te van a pedir. Los cuadernos antiguos se conservan como están; digitalizarlos es una tarea de invierno, si es que la haces.
La rutina que hace que esto funcione
El cuaderno digital no falla por la herramienta, falla por la costumbre. Deja fijadas tres cosas desde el principio:
- Quién registra. Aplicar puede aplicar cualquiera, pero una persona responde de que la línea esté metida y completa.
- Cuándo. En la parcela, al terminar. Es el hábito que más errores evita.
- La revisión mensual, diez minutos en el calendario, para repasar el listado y exportar una copia fuera de la aplicación.
Si además estás ordenando facturas, ayudas o la trazabilidad de la explotación, la lógica es la misma y conviene montarlo a la vez. Lo contamos en nuestra página de digitalización para agricultores.
Si vas a implantarlo este año
El Kit Digital sigue abierto por la Orden TDF/39/2026 y Summum es Agente Digitalizador adherido. Si tu explotación puede acogerse, es mejor plantear la implantación con ese apoyo y con el sistema montado antes de que empiece la campaña. Lo detallamos en cuaderno de campo con el Kit Digital.
Si quieres que te dejemos las parcelas, el almacén y los equipos cargados para que tu primer registro sea solo rellenar campos, escríbenos desde la página de contacto. Trabajamos desde Valladolid, con oficinas en Burgos, Palencia, Aranda de Duero y Las Palmas de Gran Canaria, y damos servicio en toda España.
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